Dios, Dios mio eres tu, de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela. En tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu gloria y tu poder, así como te he mirado en el santuario. Salmos 63.1,2
lunes 9 de mayo de 2011
Revista Genuina Mayo 2011, Editora Alejandrina Lopez